Agresión paramilitar al orden del día en San José de Apartadó

Nunca los paramilitares en esta zona han estado en la clandestinidad. Un empresario paramilitar sometido al procedimiento de la Ley 975/05 declaró que todos los comandantes de la Brigada XVII del ejército, desde los años 90, habían sido su mejor respaldo. Tampoco el accionar paramilitar ha tenido recesos en la zona a pesar de las ficticias desmovilizaciones. El pudor o el recato jamás los ha caracterizado. Los campesinos han visto a militares y paramilitares cocinando juntos el almuerzo y durante muchos años las bases paramilitares han estado al lado, sin pudor, de las bases militares. Sin embargo, la llegada del Coronel GERMÁN ROJAS DÍAZ a la comandancia de la Brigada XVII ha extremado el descaro. Ahora se ordena, bajo pena de muerte, participar en las reuniones que los paramilitares convocan en el caserío de San José, pequeñísimo centro custodiado por numerosos policías y militares y con presencia desafiante de paramilitares. Entre tanto el gobierno sostiene que en Urabá ya no hay paramilitarismo y que las instituciones respetan los derechos humanos. Los hechos revelan todo lo contrario:

El martes 2 de septiembre de 2014, un poblador de la vereda Arenas Altas recibió una llamada de alguien que inicialmente se presentó como un guerrillero, para ordenarle participar en una reunión con todos los líderes de la región en San José de Apartado. Al ver que el campesino no le obedeció, se presentó como un Fiscal, y por último como un paramilitar, anunciando que debían colaborar con ellos a las buenas o a las malas; que todo ya estaba acordado: o la población colabora o se tienen que ir o se mueren.

El miércoles 3 de septiembre de 2014, fue asesinado con arma de fuego JUAN CARDONA, poblador de la vereda Arenas Bajas, de aproximadamente 22 años de edad, al parecer a manos de las FARC. Cardona era un desertor de la guerrilla y había estado domiciliado en los cuarteles de la Brigada XVII.

El jueves 4 de septiembre de 2014, un campesino habitante de la vereda La Unión recibió una llamada de un sujeto quien lo conminó a colaborar con la gestión de reuniones en San José de Apartadó donde los paramilitares iban a dar orientaciones a la población de la zona.

El sábado 6 de septiembre de 2014, a las 9:00 horas y hasta las 10:00 horas se presentó un fuerte hostigamiento contra las bases de policía y del ejército en San José. Dicho enfrentamiento interrumpió las jornadas de clases que se desarrollaban en el casco urbano. Ya estos enfrentamientos o detonaciones de explosivos que siembran el pánico en los habitantes del pequeño poblado se han vuelto más que rutinarios. El gobierno sigue desacatando las órdenes de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado en varias de sus sentencias que prohíben ubicar las bases en medio de la población civil. Cada día es más evidente que la fuerza pública no busca proteger a la población civil sino tomar a la población civil como escudo en los ataques que les hace la guerrilla, ataques que son incentivados por la misma presencia militar y policial en el lugar, la que atrae a su enemigo bélico para desatar enfrentamientos. La tesis de las altas Cortes es que el Gobierno no tiene derecho alguno, por el contrario, le está categóricamente prohibido, crear riesgos sobrevinientes a la población civil. A todas luces es un gobierno que pisotea la Constitución y la Ley.

El domingo 7 de septiembre de 2014, hacia las 4:00 horas, un grupo de militares de la base militar de San José, se instalaron en la vivienda de Isabel Zapata en la vereda El Cuchillo del corregimiento de San José. Durante varios minutos la estuvieron llamando e insistiéndole que saliera. Los uniformados permanecieron allí por espacio de tres horas, intentando realizar un empadronamiento de los moradores de dicha vivienda. A pesar de ser orgánicos del Estado, desacataron de manera flagrante los preceptos de la Corte Constitucional que prohíbe los empadronamientos.

El lunes 8 de septiembre de 2014, hacia las 5:30 horas, nuevamente un grupo de militares irrumpió en la vivienda de Isabel Zapata, exigiéndole dar los nombres de todos los moradores de su casa, violando de manera contumaz los preceptos constitucionales.

El martes 9 de septiembre de 2014, hacia las 5:00 horas, efectivos de la base militar de San José hicieron presencia nuevamente en la vivienda de Isabel Zapata tratando de forzarla a dar información de todos sus parientes que residen en la vivienda. Más tarde los uniformados se atrincheraron en los cultivos de cacao de la familia, impidiendo de esta manera las labores de campo. Isabel, había sido amenazada de muerte por parte de los paramilitares el pasado lunes 1 de septiembre de 2014. Ahora los militares han continuado el asedio en su contra, de manera coordinada.

El jueves 11 de septiembre de 2014, un reconocido paramilitar de Nuevo Antioquia le anunció a varios pobladores de la región que próximamente vendría una avanzada militar-paramilitar a la zona, ya que el objetivo es continuar la construcción de la carretera que va del poblado de Nuevo Antioquia a la vereda La Esperanza, la cual ya está construida hasta la vereda Playa Larga. Según él, eso les permitirá controlar más la región, socialmente, económicamente, políticamente y militar/paramilitarmente.

Nuestra Comunidad de Paz le ha insistido de manera reiterativa al Presidente Santos que ponga fin al accionar paramilitar en la región, accionar que no se explicaría sin el apoyo incondicional que la Brigada XVII le ha brindado a todas esas hordas desde hace décadas y que aún persiste sin que la justicia haga nada. En las últimas semanas han retornado las agresiones: o colaboran o se van o se mueren, como en los peores momentos de auge paramilitar. Creemos que la presencia del Coronel Rojas Díaz como comandante de la Brigada XVII, dados sus execrables antecedentes, ha contribuido al descaro extorsionista. Sin embargo, nuestra Comunidad de Paz no dejará de clamar justicia a la humanidad como humanidad, ya que nuestras estructuras institucionales están podridas. Nuevamente agradecemos la persistente solidaridad internacional que sostiene nuestros valores éticos como algo inflexible ante las agresiones de todo orden.

 

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Septiembre 17 de 2014

Constancias: