Persecución persistente y contumaz

No valen reuniones con órganos de control del Estado ni con aquellos que el Ejecutivo ha presentado como los que velan por los derechos de los ciudadanos; no valen denuncias ni constancias; no valen los reclamos de los órganos intergubernamentales que velan por los tratados, pactos y convenciones que Colombia ha suscrito y ratificado; no valen las protestas de la comunidad internacional. Por encima de todo se impone el empecinamiento del Gobierno en exterminar los grupos que no comparten su ideología militarista y excluyente y sus estrategias delictivas e impunitivas. En las reuniones afirman que todo “se va a investigar y corregir”; en lo cotidiano no se mueve un dedo para impedir los crímenes ni para frenar las estrategias de exterminio, tanto las justificativas (campañas difamatorias), como las ejecutivas (acciones criminales).

A muy pocos días de haber radicado en la Presidencia de la República el Derecho de Petición No. 18, en el cual se le vuelve a rogar al Gobierno detener la inicua persecución contra nuestra Comunidad de Paz y se le hace una síntesis de los numerosos atentados sufridos desde febrero de 2009 en adelante, tenemos que denunciar nuevamente más atropellos que revelan la contumacia de las instituciones en el crimen:

  • El lunes 7 de diciembre de 2009, hacia las 7:00 horas, integrantes del Ejército Nacional llegaron al rancho de Reinaldo Areiza en la vereda La Esperanza. Al no encontrarlo, destrozaron lo que encontraron y luego pasaron donde un vecino al cual le manifestaron que estaban “buscando a ese perro h- p- para acabarlo”. Reinaldo había sido chantajeado el pasado mes de enero por el Coronel GERMÁN ROJAS DÍAZ, Comandante del Batallón Voltígeros de la Brigada XVII, solicitándole que colaborara en el exterminio de la Comunidad de Paz, ya que él había ocupado antes un puesto en su Consejo Interno; que si no colaboraba, lo iban a judicializar como integrante del Frente 58 de las FARC y como narcotraficante; pero si colaboraba, le iban a dar muchos millones de pesos en recompensa. Como Reinaldo se negó a participar en tan sucia estrategia y más bien denunció el hecho ante todas las instituciones nacionales, varias veces han llegado militares a preguntar por él para matarlo. En esta ocasión, cuando la Defensoría del Pueblo solicitó información sobre las unidades que fueron a buscarlo a La Esperanza, el Ejército respondió que no tenía tropas en la zona, como acostumbra responder cada que sus tropas cometen delitos.
  • El miércoles 9 de diciembre de 2009, hacia las 18:00 horas, los paramilitares hicieron una reunión en el barrio Policarpo de Apartadó. Allí le manifestaron a los que concurrieron que tenían una lista de gente para matar en San José y que la gente debía colaborarles con información. Entre los que integraban esa lista se encontraban varios líderes de la Comunidad de Paz, acompañantes de la misma y campesinos de la zona que han mantenido alguna simpatía por la Comunidad de Paz. Allí figuraban de nuevo: Reinaldo Areiza y Eduar Lanchero, éste último acompañante de la Comunidad desde su inicio, quien ha sido difamado intensamente por los medios por el desertor de las FARC alias “Samir”, quien obedece a estrategias comprobadamente diseñadas por el Ejército.
  • El lunes 14 de diciembre de 2009, el mundialmente famoso diario de las finanzas de Estados Unidos, WALL STREET JOURNAL, publicó un nuevo artículo difamatorio contra nuestra Comunidad de Paz y contra varios de nuestros acompañantes, firmado por la periodista MARY ANASTASIA O´GRADY, quien afirma haber entrevistado al desertor de las FARC Danis Daniel Sierra Martínez alias “Samir”, evidenciando que tomó sus palabras como verdaderas. No es la primera vez que dicha “periodista” calumnia a nuestra Comunidad de Paz. En otra ocasión había reproducido falsedades del periodista colombiano ampliamente reconocido por su carencia de ética, Plinio Apuleyo Mendoza (junio de 2001) y en dicha ocasión el director del diario se vio obligado a publicar una rectificación (junio 21 de 2001) sin aprender la lección ni prescindir de los servicios de quien así lo arrastraba a cometer delitos internacionales. La calumniante O´Grady le recibe sin discernimiento alguno a alias “Samir” sus falsedades ya suficientemente desmentidas por nuestra Comunidad y las amplifica a nivel internacional. Con un lenguaje de teatro la calumniante O’Grady afirma que “autoridades colombianas accedieron a permitir que (“Samir”) se sentara conmigo y me hablara sobre su experiencia como guerrillero”. Todo indica, más bien, que la calumniante fue invitada a difundir a nivel internacional las calumnias que el Gobierno ha confeccionado y que en este momento tienen a “Samir” como su “prueba reina”, ya que las “pruebas reinas” anteriores se les han retractado o han tenido que matarlas antes de que les causen más problemas. La criminal O´Grady pasa demasiado rápido a hacer suya la calumnia presidencial proferida solemnemente  por el Presidente Uribe ante todos los medios masivos de “información” el 20 de marzo de 2005: “esta comunidad es auxiliadora de las FARC”; “es un refugio de guerrilleros”; “ayuda a la guerrilla desprestigiar al Ejército con datos falsos”; “recauda ayudas internacionales y sus líderes se las roban”; “mantiene bajo opresión a sus miembros”. O’Grady asimila la calumnia y ofrece un medio de altísima circulación internacional para difundirla. Es justamente lo que busca el Gobierno Uribe, pues la Comunidad de Paz ha solicitado una sanción penal contra él, tal como lo establece la Corte Constitucional en su Sentencia T-1191/04 y en espera infructuosa de que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes  falle el Expediente 1712 (en el cual se le investiga por calumnia contra nuestra Comunidad de Paz), lo cual es muy improbable dada la falta de independencia de los congresistas. Uribe, quien no cede en su empeño de destruir nuestra Comunidad de Paz, ha acudido entre tanto a otras instancias para mantener la calumnia vigente: los periódicos antioqueños El Colombiano y El Mundo y muchos de sus columnistas, quienes son sus incondicionales; emisoras locales como Apartadó Estéreo, las emisoras del Ejército; ex Ministros como Fernando Londoño Hoyos; ex diplomáticos como Plinio Apuleyo Mendoza; las filiales de RCN; la cadena radial Radio Super; ex militares como quienes perpetraron la masacre del 21 de febrero de 2005, destacándose el Coronel Néstor Iván Duque, principal propagador de la calumnia, y ahora el desertor Sierra Martínez o “Samir”. La calumniadora internacional O´Grady aprovecha su “fuente” de falsedades e infamias para enlodar a los acompañantes de nuestra Comunidad: Eduar Lanchero, el P. Javier Giraldo, la ex Alcaldesa de Apartadó Gloria Cuartas; las Brigadas Internacionales de Paz y hasta a congresistas de Estados Unidos como el demócrata Chris Dodd. Así le presta el servicio completo al Gobierno Uribe quien profesa un odio inocultable y visceral por los defensores y promotores de los derechos humanos, pero a quienes las requisitorias de la Corte Constitucional le impiden ya estigmatizar más. Es imposible que la calumniadora O´Grady ignore la articulación de la calumnia presidencial con los objetivos prácticos que la calumnia ha buscado desde el comienzo: el exterminio de la Comunidad de Paz, pues primero hay que estigmatizar para justificar o lograr cierta aceptación o tolerancia previa de las atrocidades. En efecto, todas las semanas, las patrullas militares y paramilitares que recorren nuestras veredas están repitiendo la fórmula de la calumnia presidencial para “justificar” abusos sexuales, torturas, robo de las provisiones alimenticias de los campesinos, destrucción de los cultivos, colocación de minas, amenazas, anuncios de exterminio, chantajes, montajes judiciales, asesinatos, saqueo de los bienes de los desplazados, etc. Estas prácticas, sin la repetición ritual de la calumnia presidencial, aparecerían como demasiado vergonzosas e injustificables. Pocas posibilidades hay de que la criminal O´Grady repare su crimen. El poder y el dinero imperan en nuestro mundo y a quienes tienen dinero y poder se les tolera todo crimen. Los pobres no podemos defendernos, nuestra reputación es siempre un trapo para ensuciar limpiando otras cosas, así la Constitución y los tratados internacionales hablen de un teórico “derecho al buen nombre” y a “a la verdad”. En la práctica eso es sólo para quienes tienen poder y dinero.
  • El miércoles 16 de diciembre de 2009, hacia las 10:00 horas, en la ciudad de Medellín, mientras se adelantaba la audiencia de cargos contra 10 miembros del Ejército implicados en la horrenda masacre del 21 de febrero de 2005 en nuestras veredas de Mulatos y La Resbalosa, un hombre, en traje civil, distribuía panfletos en los cuales calificaba a la ex Alcaldesa de Apartadó, Doctora Gloria Cuartas, acompañante de nuestra Comunidad de Paz, como “guerrillera” y la invitaba a “desmovilizarse”. Varias personas solicitaron insistentemente a los miembros de la Policía y de la Fiscalía que hacían presencia en el lugar, impedir semejante afrenta o al menos identificar a quien así agredía a la ex Alcaldesa con tanta desfachatez y descaro, pero las autoridades se negaron a actuar afirmando que “no podían hacer nada”. También se le solicitó actuar a la Defensoría del Pueblo, pero tampoco respondió. Sintiéndose respaldado por todas las autoridades, el mismo personaje comenzó a tomar fotografías de los presentes. Cuando se le preguntó qué destino tenían las fotos, sólo respondió que eran para “La Central de Inteligencia Regional”. No quedó duda de la complicidad de las instituciones con dicho atentado.

Nuestra Comunidad deja constancia ante el país y el mundo de estos nuevos atropellos. Cada vez es más desvergonzada la persecución y cada vez importan menos las apariencias legales. Con todo, nuestras convicciones por la Vida y por la Paz son muy profundas y ante el horror y la muerte no vamos a ceder. Nos acompaña la convicción y la fuerza moral que nos transmite muchísima gente de todos los rincones del mundo que aún mantiene y defiende principios éticos innegociables. Lo sabemos, ellas y ellos caminan siempre con nosotros.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Diciembre 17 de 2009

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