RETORNO A LA ESPERANZA

Con mucha ilusión queremos compartir con todos ustedes, que se han solidarizado con nuestro proceso, que nos han brindado su apoyo y nos han hecho llegar voces de aliento en momentos difíciles, un nuevo retorno de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. A la Esperanza, vereda que queda a unas seis horas de San Josesito, volverán cuatro familias (32 personas) con muchos deseos de trabajar. Una tierra muy rica y apropiada para cultivos como el maíz, de la que tuvimos que salir hace ya diez años debido a la arremetida paramilitar en la zona. Y hace algunos años cuando intentamos regresar, también tuvimos que volver a desplazarnos debido a amenazas de los actores armados. Hoy, llevando nuestros sueños a cuestas, acompañamos a estas cuatro familias que regresan a La Esperanza. Nombre simbólico justamente cuando casi cumplimos 10 años de haber empezado a caminar por el sendero de la organización comunitaria y la resistencia civil. Con una delegación de acompañamiento internacional, las familias de San Josesito, La Unión y Arenas emprendemos este camino para celebrar la vida con nuestros compañeros que retornan. Reclamamos quedarnos en nuestra tierra que le da sentido a nuestra vida y a la vida de nuestros hijos.

Sin embargo, a pesar de la alegría que sentimos, seguimos teniendo dificultades:

– El domingo 8 de octubre a las 7 de la mañana el señor Uldar Montoya fue detenido por la policía. Después de ser revisados sus datos y, al no encontrar ninguna orden de captura ni requerimiento en su contra, lo dejaron ir. Sin embargo, desde entonces los militares han preguntado por él, y le han amenazado.

– El martes 17 de octubre a las 9 a.m. a una casa de la vereda Arenas Altas habitada por una señora y su hija, entraron cinco guerrilleros. El ejército estaba cerca y al percatarse de ello, los guerrilleros salieron de la casa. Los militares empezaron a dispararles a ellos y también a la casa. Al entrar a la casa, la señora les explicó que ella no tenía forma de evitar que unos y otros entraran a la casa. Los militares destruyeron esta vivienda, dañaron todo lo que había en ella, incluyendo los alimentos. Lo mismo hicieron con una casa vecina.

– El jueves 19 de octubre a las 4 p.m. entró al caserío de la comunidad en San Josesito un paramilitar vestido de civil. Preguntó por los líderes, por los acompañantes nacionales, sus actividades, cuándo llegaban y salían. Al no recibir información, se fue. 

A pesar de todas estas dificultades continuamos adelante. No hay mejor manera de fortalecer la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. No hay mejor manera de recordar y revivir la memoria de nuestros compañeros y líderes caídos en estos años. No hay mejor momento para traer con la mente y el corazón las palabras de Luis Eduardo Guerra. «Si resistimos los primeros años, los actores armados van a entender que este proceso merece respeto». Aún no lo han entendido Luis Eduardo pero seguimos luchando para que algún día ese respeto sea una realidad. En estos casi 10 años sólo hemos pedido al estado y los actores armados eso: respeto. A nuestra vida, nuestra tierra, nuestros cultivos, nuestra libertad que quieren coartar a base de montajes mentirosos, nuestra dignidad que nos quieren arrebatar ofreciendo dinero a nuestros niños.

Estos años no han sido fáciles y los años que vienen, con un gobierno militarista y que se ha manifestado abiertamente en contra de nuestro proceso, serán aún más difíciles. Nuestro desplazamiento a San Josesito exigió mucho esfuerzo de todo tipo. Fue un volver a empezar muy complicado pero La Esperanza nos anima a seguir adelante. Ojalá a todos ustedes a quienes hemos sentido tan presentes durante todo este tiempo también los anime a seguir acompañando un proceso que intenta construir caminos de resistencia civil en medio del conflicto Con un abrazo solidario nos despedimos

COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

Septiembre 23 de 2006

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