Cuando el teatro pretende encubrir la impunidad

Nuevamente, nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la obligación ética y moral de dejar constancia frente a los últimos acontecimientos. En todo lo que ha venido padeciendo nuestra Comunidad, cercada perversamente por instituciones que actúan en el ámbito regional, hemos ido comprobando progresivamente que sus jefaturas nacionales no solo las respaldan, sino que les dan las órdenes y les diseñan sus estrategias. En estos días, cuando una delegación de nuestra Comunidad ha tenido oportunidad de dialogar con sectores del Cuerpo Diplomático, nos ha impresionado que los horrores que les compartimos ya parecen conocerlos de antemano y haberlos escuchado de otras muchas comunidades victimizadas en este país.

Hoy queremos dejar constancia de los siguientes hechos:

  • Desde las primeras semanas del mes de octubre de 2021, se ha venido presentando una fuerte presencia de hombres vestidos de civil portando armas cortas cerca de nuestra propiedad privada finca La Roncona. Se dejan ver llegar en motos provenientes del municipio de Apartadó, se estacionan allí con armas cortas en sus manos y luego de un rato interrumpiendo nuestra propiedad privada se retiran.
  • El sábado 23 de octubre de 2021, hacia las 14:00 horas, mientras una delegación de nuestra Comunidad de Paz se desplazaba en un vehículo de servicio público que cubría la ruta Tunja-Barbosa, (Boyacá/ Santander), a la altura del municipio de Arcabuco, Boyacá, se percataron de que la maleta de un miembro del Consejo Interno de nuestra Comunidad de Paz había desaparecido misteriosamente del maletero de dicho vehículo. En dicha maleta había documentación e información relevante de la Comunidad y sobre el ejercicio de defensa de los derechos humanos que nuestra comunidad adelanta. La víctima de este hurto se acercó a la estación de policía de Arcabuco para denunciar el hurto, ya que el conductor del vehículo había manifestado que ni él ni la empresa respondían por ese tipo de hechos. Allí fue atendido por un agente de la policía quien se identificó como AGENTE BUITRAGO, el cual irrespetuosamente se negó a recibir la queja, y cuando se le insistió en la importancia de los documentos robados, hizo ademán de iniciar el registro de la queja, pero inmediatamente fue cortada la energía eléctrica solamente en dicha estación policial y el agente se excusó en ese bloqueo para negarse nuevamente a atender la queja. Aparecían allí nuevos mecanismos de impunidad que se conjugaban sutilmente con la cantidad de bloqueos y atropellos que como Comunidad hemos venido sufriendo en varias décadas. ¿Se tratará de robos ocasionales, esporádicos e inconexos? Lo dudamos, pues este hecho se da en el contexto de un despliegue de bloqueos que diversas instituciones del Estado vienen implementando contra nuestro proceso comunitario.
  • El sábado 23 de octubre de 2021 se conoció la noticia, ampliamente difundida por todos los medios nacionales e internacionales de información, en los cuales se daban a conocer detalles de la supuesta captura de DAIRO ANTONIO ÚSUGA, más conocido como “OTONIEL”, supuesto máximo cabecilla de la estructura paramilitar “Autodefensas Gaitanistas de Colombia” –AGC-, por parte del ejército nacional. Ya que nuestra Comunidad está ubicada en la zona que se ha considerado como territorio principal de su accionar delictivo, con el conjunto de la población urabaense hemos compartido los atropellos y agresiones vinculadas a la “OPERACIÓN AGAMENÓN”, diseñada supuestamente para capturarlo y que durante al menos 7 años ha consumido enormes recursos del Estado, calculados en muchos miles de miles de millones de pesos, pero de cuya veracidad y autenticidad todo el mundo ha dudado, a juzgar por los miles de indicios de amistad y solidaridad entre sus huestes criminales y la fuerza pública del Estado. ¿De qué sirve capturar al cabecilla cuando se toleran y se apoyan las acciones de sus miles de subordinados?

La libertad de acción de que siempre ha gozado alias “Otoniel”, ha llevado a que se miren con sospecha ciertos intentos de “negociación” entre él y el Estado que han trascendido a los medios en diversos momentos. Los mismos detalles mediáticos de la captura, han aumentado las sospechas en franjas muy grandes de la población nacional: su sonrisa no disimulada, compartida inexplicablemente con sus captores, así como los aplausos de los militares de que fue objeto al descender de la aeronave que lo transportó a Bogotá, dejaron interrogantes de fondo sobre los teatrales movimientos. La circunstancia de coincidir su “captura” con la visita del Fiscal de la Corte Penal Internacional, ha llevado a muchos sectores ciudadanos a sospechar allí profundos ajustes teatrales, tendientes a impactar al máximo tribunal penal internacional sobre la “efectividad” de la justicia colombiana, ocultando lo que todas las estadísticas revelan sobre los niveles de impunidad en Colombia, los cuales bordean el 100%.  Todos estos años de comunidad, hemos sido testigos del accionar criminal conjunto entre las fuerzas armadas del Estado y las huestes paramilitares en nuestra región. La captura de un sujeto de la talla de alias “Otoniel” en nada cambia y mucho menos mejora el orden público en Urabá, entendiéndose que se trata de una organización amparada y protegida por un sin número de funcionarios públicos y privados corruptos, saturados de toda clase de ambición.

Las primeras declaraciones del Presidente Duque, en las que anuncia su inminente extradición a Estados Unidos, reiteran una vez más las execrables posiciones de los gobiernos colombianos, que le dan primacía al delito de exportación de algunos kilos de cocaína, delito que además deja en la completa impunidad a los traficantes y consumidores del Norte, que a los millares de asesinatos de campesinos inocentes. El Estado colombiano sigue afirmando, entonces, con los hechos, que la destrucción de vidas humanas nada les importa y que su justiciabilidad es algo sin importancia, frente a los intereses de los traficantes imperiales que buscan castigar los negocios que se hacen sin compartirles las enormes ganancias que lucran con el vicio.

La población urabaense teme, además, que esta teatral captura sirva de pretexto para fingir un caos organizativo en las AGC en el cual se amparen nuevos desbordamientos de violencia contra la humilde población campesina que no quiere someterse al dominio paramilitar.

  • El lunes 25 de octubre de 2021, hacia las 10: 30 horas, una delegación de nuestra Comunidad de Paz acudió a la oficina principal de FEDECACAO en Bogotá. Allí la delegación fue atendida por el señor FREDY ROLANDO CANTOR CUEVAS, asesor jurídico de Fedecacao y asesor de miembros del Congreso de la República. La delegación le expuso sus preocupaciones por los diversos y sistemáticos señalamientos contra nuestra Comunidad por parte del representante de FEDECACAO en Urabá, el Señor CÉSAR JARAMILLO,  quien últimamente ha lanzado las más sucias calumnias contra nosotros, aprovechándose de su puesto, de sus excelentes relaciones con la Alcaldía de Apartadó y con la Brigada XVII del Ejército, y del influjo que pretende ganar sobre las juntas de acción comunal de la región, para lanzar una campaña mediática de exterminio de nuestra Comunidad de Paz. Cuando el asesor de Fedecacao comenzó a escuchar nuestras quejas, nos ignoró y defendió sin fundamentos las actitudes del Señor César Jaramillo, afirmando absurdamente que él era libre y que sus acciones no ofendían a nuestra Comunidad ni desprestigiaban a Fedecacao. Cuando nuestra delegación se vio totalmente ignorada, mientras él jugaba con su celular, nuestra delegación se levantó y se retiró, no sin dejar constancia de la repugnancia que nos causaba el que una directiva nacional de una entidad de esa talla se solidarizara con los aberrantes comportamientos criminales de su representante local.
  • Este mismo lunes 25 de octubre de 2021, en horas del día nos llegaron audios y escritos sobre un supuesto paro armado en todo Urabá, al parecer lo estarían organizando los paramilitares en respuesta a la captura por parte de las autoridades de su máximo líder alias Otoniel.

La memoria de nuestros hermanos y hermanas, mártires del atroz accionar paraestatal, nos motiva cada día a seguir en nuestras convicciones morales y éticas, principios de vida de nuestro proyecto comunitario al que jamás renunciaremos, aunque nos cueste la vida.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Octubre 26 de 2021