NUEVAS AGRESIONES Y PERSECUCIONES

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó deja nuevamente constancia ante el país y ante el mundo de las nuevas agresiones de que ha sido víctima por parte de agentes del Estado colombiano:

–          Desde el día 12  abril de 2010 , a través de las emisoras de radio locales, se ha citado a integrantes de nuestra Comunidad de Paz para que se presenten en la Brigada XVII del Ejército a rendir declaraciones. La comunidad considera que quienes han perpetrado tantos centenares de crímenes contra los integrantes de nuestra Comunidad y contra la población campesina de nuestro entorno, no tienen ninguna legitimidad para constituirse como “investigadores”. Esto constituye un insulto a las normas más elementales y universales de la justicia, pues jamás una institución criminal puede investigarse a sí misma.

–          Los días 12 y 13 de abril de 2010, paramilitares en trajes de camuflado y con armas largas enviaron un mensaje a los miembros de la Comunidad de Paz manifestándoles que van a exterminar la comunidad y que la lista de víctimas hace tiempo la tienen elaborada y que comenzarán a ejecutarla tarde o temprano.

–          El 13 de abril de 2010, hacia las 07:00 horas, siete hombres vestidos de camuflado y portando armas largas hicieron presencia en varias viviendas de la vereda Miramar. Los armados se presentaron como “autodefensas” y dijeron que estaban haciendo  registros en las diversas veredas.

–          El 14 de abril de 2010,  hacia las 18:00 horas, un soldado le dijo a un miembro del Consejo Interno de nuestra Comunidad, en Apartadó, que los militares tenían una lista de 60 personas de la zona, entre ellas varios integrantes de nuestra comunidad, para detener. Así, dijo, van a “acabar con esa h.p. comunidad”.

–          El 19 de abril de 2010, a las 08:30 horas, miembros del Ejército amenazaron nuevamente a los integrantes de nuestra comunidad en el asentamiento de La Resbalosa, afirmando que van a acabar con la comunidad y con todos ellos. Los miembros de la comunidad exigieron que respetaran las decisiones de la Corte Interamericana y de la Corte Constitucional, pero los militares respondieron que ellos pasaban por encima de todo eso; que ellos no tenían que acatar ninguna decisión de esas Cortes. De la misma forma el Coronel Rojas, Comandante del Batallón Voltígeros que hace presencia en la zona, le ha manifestado a organizaciones internacionales que no respetará las medidas de la Corte y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y que  él trabaja con alias “Zamir”, el desertor de las FARC que ha proferido numerosas calumnias contra nuestra Comunidad, y con Wilfer Higuita, reconocido paramilitar al servicio del Ejército, quien ha anunciado de antemano las últimas ejecuciones extrajudiciales perpetradas en la zona.

–          El 15 de abril de 2010, a las 07:30 horas, un carro estuvo parqueado junto a la casa de la familia de Eduar Lanchero y uno de sus ocupantes, junto con otro que llegó allí mismo en bicicleta, forzaron la cerradura e ingresaron a la casa, la cual se encontraba sola en ese momento, permaneciendo en su interior media hora y dejando revolcado el sitio donde se encontraban los libros y documentos, sin llevarse absolutamente nada.

–          Desde el 22 de abril de 2010, han aparecido en diversos lugares de Bogotá grafitis contra el Padre Javier Giraldo y varias organizaciones de derechos humanos, en ellos se expresan amenazas de muerte y tratándolos de guerrilleros.

Estos hechos evidencian la persecución que se mantiene contra nuestro proceso y que no cesa en absoluto. A todo esto debemos añadir la actitud ineficaz de la Defensoría del Pueblo, que ha suprimido el Defensor Comunitario con que contaba nuestra Comunidad desde hace varios años y no ha respondido al mandato de la Corte Constitucional en su sentencia T 1025/07, incurriendo en un verdadero desacato  a ésta. De  igual forma el descaro del Ejército en su desprecio manifiesto por la normatividad nacional e internacional y por las mismas instituciones protectoras de los derechos humanos, es algo que ya no tiene pudor ni nombre. Al mismo tiempo, los vínculos entre militares y paramilitares, denunciados por muchos años por nuestra comunidad y negados siempre por el Gobierno y el Ejército, continúan revelándose a la luz del día, mientras los órganos de la justicia callan y miran para otro lado.

Este sistema de muerte que nos ha azotado durante tantos años, sigue en su empeño por destruirnos, utilizando, como siempre, las formas más ruines para hacerlo, creyendo que con dichas acciones puede aniquilar los procesos alternativos que se generan desde la conciencia, la libertad, la opción por la vida y por una paz que parte del respeto integral a la dignidad humana.

Los esfuerzos para hacerlo no cesan y las accione que se realizan se encubren con discursos que distorsionan la realidad. Un gobierno que responde que se han tomado todas las medidas de protección y que se ha avanzado en  la lucha contra la impunidad mostrando realidades distorsionadas y falsas, lo que busca es encubrir sus acciones totalmente perversas que día a día van saliendo a la luz, pero que él busca siempre ocultar para bloquear toda justicia. Sin embargo, las víctimas tenemos siempre la memoria más activa y viva que nunca, pues no apostamos por un   pasado muerto y enterrado; apostamos por las víctimas y por su dignidad; por su pasado siempre vivo y presente; por su historia mucho más actual y viva que nunca. Por ello no podemos quedarnos callados ante las acciones de terror que continúan realizándose; ante las intimidaciones y amenazas persistentes. Hacerlo sería creer en la lógica del victimario y justificarla; apostarle a sus formas de exterminio y de exclusión. Por ello seguirnos día a día creyendo en nuestros principios y en la necesidad diaria de mantener vivos los anhelos de justicia y de verdad, posibilitadores de un mundo distinto al que llamamos reparación.

Pedimos nuevamente a la gente que vive diariamente sembrando conciencia y que no cesa en su búsqueda de un mundo distinto, su solidaridad. Sabemos que esa solidaridad es la que permite la sobrevivencia de espacios y comunidades alternativos a los que genera este sistema de muerte, de crimen y de impunidad.

COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

                             Abril 23 de 2010

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