Les paramilitaires exercent un contrôle total
Pendant plusieurs jours nous avons exposé des preuves de toutes les situations difficiles que nous vivons en ce moment au sein de la Communauté de Paix de San José de Apartadó. Malgré tout, l'Etat reste en spectateur et complice de toutes ces opérations.
Les paramilitaires continuent de nous détruire avec la pleine approbation du gouvernement colombien
Nos rapports et alertes se succèdent, sans réponse d’aucune institution de l'Etat, démontrant ainsi leur manque d’intérêt pour les opérations intenses des paramilitaires, qui agissent comme un bras armé, en pleine coordination avec la force publique. Les paramilitaires insistent pour nous soumettre à eux sous la menace qu'ils vont nous exterminer. Nous n'allons pas nous soumettre, et une fois encore, nous rendons responsable le gouvernement comme entièrement responsable de l'horreur qu'ils nous imposent.
THE PARAMILITARIES ARE EXERTING TOTAL CONTROL
In the last few days we have been reporting on the very difficult situations that we are faced with in the area of our Peace Community of San José de Apartadó; in spite of everything, the State continues being a spectator and an accomplice to all that is happening.
-Today, November 28, around 200 paramilitaries arrived in the rural district of La Esperanza where they have confined the people for several hours, locking them up incommunicado inside the health center. There, according to them, they are going through the background of each person. They have also said that they will stay there and they will be in charge and control everything. They said that they have bought several farms in Playa Larga and the order is that they need the farms, and the owners must sell whether they like it or not. They have already bought three large farms where they will have their bases in Playa Larga and they say that they will do the same in all of the rural districts.
PARAMILITARIES CONTINUE DESTROYING US WITH THE FULL ACQUIESCENCE OF THE GOVERNMENT
Our reports and alerts follow one after the other without any part of the State showing any concern for the intense actions of the paramilitaries, who act as an armed group in full coordination with the State security forces. The paramilitaries insist that we submit to them under the threat that they will destroy us. We will not submit, and once again we recognize the government as fully responsible for the horrors that they are subjecting us to. President Santos has been informed of all of these horrors in great detail and he refuses to act. The paramilitary bases are still intact and protected by the State security forces. We continue to publish reports for the historical record and we are sure that people of conscience continue with us in moral resistance to so much disgrace. We report the following events:
- On Monday, November 14, 2011, around 6:00pm, 30 paramilitaries arrived in the rural district of La Esperanza with long guns and in civilian clothing. They entered people's homes, including homes belonging to families that are part of our Peace Community. Once again they repeated their message: those who do not submit to them and work with them will have to leave or die; from now on they will act more forcefully.
LOS PARAMILITARES EN UN CONTROL TOTAL
El Paramilitarismo nos sigue destruyendo con plena aquiescencia del Gobierno
Nuestras constancias y clamores se suceden sin que ninguna instancia del Estado muestre preocupación alguna por el accionar intenso del paramilitarismo, como brazo armado que actúa en plena coordinación con los puntos de control de la fuerza pública. Los paramilitares insisten en que nos sometamos a ellos bajo la amenaza de exterminarnos. No nos someteremos y hacemos una vez más responsable al Gobierno de todos los horrores a que nos tienen sometidos. El Presidente Santos ha estado informado minuciosamente de todos estos horrores y se niega a actuar. Las bases paramilitares siguen intactas y protegidas por la fuerza pública. Continuamos dejando constancias para la historia y estamos seguros de que la gente consciente sigue caminando con nosotros en una resistencia moral ante tanta infamia.
Derecho de Peticion a Fiscal General
Gobierno de muerte y terror sigue avanzando
La opción de nuestra Comunidad de Paz se ha centrado desde su inicio en la defensa de la vida frente a cualquier estructura armada, por eso dejamos constancia ante los humanos que no comparten las estrategias de muerte, de todos los hechos que destruyen la vida. Nuestra opción por la vida ha sido la ruta central que nos permite avanzar hacia un mundo que algún día respete la vida y donde no reine la impunidad de los asesinos.
Mientras se protege a los paramilitares se busca seguir destruyendo a la población civil
Hace quince días dejamos constancia ante el país y el mundo de la manera como continúan actuando las estructuras paramilitares en nuestro territorio, en las bases donde siempre han estado desde hace años protegidas por la fuerza pública y todas las demás autoridades del Estado.
Seguimos repudiando las estrategias de muerte del Gobierno
Semana tras semana vemos acrecentar el actuar paramilitar, no solamente en los territorios de nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó sino en muchas otras zonas del país, pero lo peor es que la sociedad va asumiéndolo como un destino fatal, sin remedio, al que debe someterse. Muchos no creen cuando denunciamos las formas de presencia y acciones concretas de los paramilitares en la zona de nuestra Comunidad. Nadie hace nada. Todo se le comunica inmediatamente al Presidente de la República pero él lo único que hace es remitir los registros a las jerarquías del Ejército y de la Policía, que son las instituciones que incentivan, apoyan, protegen y encubren a los paramilitares, para que ellas “investiguen” lo que estos hacen. Y las jerarquías militares y policiales inician una remisión en cadena a los comandantes, desde el más alto nivel hasta el más bajo, esperando que la respuesta vuelve a remontar todas las cadenas de mando con los contenidos de rutina utilizados durante varias décadas: “no teníamos tropas en la zona en ese momento”; “los hechos no fueron denunciados ante las autoridades competentes”; “eso no pudo ocurrir porque eso está prohibido por nuestros reglamentos”. Entre tanto los paramilitares ejecutan campesinos, amenazan, desplazan, anuncian el exterminio de nuestra Comunidad, roban, destruyen cultivos, someten a trabajos forzados a poblaciones de veredas enteras, y nadie hace nada. Impera el silencio del terror mientras ellos controlan toda la vida de la población como auxiliares de la fuerza pública; piden documentos; hacen censos; realizan empadronamientos; reúnen a las comunidades; colocan impuestos a productos, incentivan el cultivo de la coca y controlan su comercio; imponen reglas para la vida diaria. Vivimos en una sociedad paramilitarizada mientras el Gobierno del Presidente Santos le vende a la Comunidad Internacional la gran mentira de que el paramilitarismo ya no existe; de que sólo hay bandas de delincuencia común para las cuales ha acuñado la sigla engañosa de “BACRIM”. Todo esto ocurre en una sociedad sometida al accionar paramilitar con la vista permisiva del Estado Colombiano en todas sus instancias, permisividad que trata de ocultar con un discurso en el que afirma perseguir el paramilitarismo, algo no creíble para quienes vivimos la realidad cruda, en la cual esto no es más que una simple burla.



